A Aileen Wuornos se la conoce como la «primera asesina en serie de los Estados Unidos», debido a que su modus operandi se ajustaba como un guante a la forma de matar de los asesinos seriales varones.
La ira acumulada hacia el género masculino que la había cosificado desde niña y el deseo de conseguir dinero fácil la llevaron a asesinar «como un hombre», lo que generó una gran confusión social («¡una mujer no mata de ese modo!») y bloqueó la potencial empatía de la gente con sus circunstancias vitales.